(662)2914574 / (662) 200 0072 gema@urbecapital.com.mx

¿Cómo explicar el divorcio a tus hijos?

¿Cómo explicar el divorcio a tus hijos?

El divorcio es una situación que provoca estrés a los padres, pero también a los hijos. En el mejor de los casos, y aunque la separación sea de “guante blanco”, el conflicto de emociones está garantizado.

El divorcio nunca es fácil y aunque sea un tema cada vez más común, es importante generar conciencia en los padres sobre la importancia de mantener siempre como prioridad a sus hijos.

Lo mejor es hablar del divorcio con “sinceridad”. Si la decisión está tomada hay que explicar la situación, no dejar huecos a la fantasía. Los hijos necesitan oír, sobre todo, que sus padres les seguirán queriendo igual.

Nos lo explica el psicólogo Rafael San Román, quien subraya el hecho de que el divorcio supone también una situación estresante para el niño, “algo que supera su capacidad de comprensión”.

Y si el divorcio supone cambio de casa o colegio y rutinas alteradas, el niño no es un robot y se verá más afectado. El grado de afectación puede depender del grado de conflictividad familiar, la edad del niño y el número de cambios.

A ello hay que añadir el proceso de aceptación de una nueva persona, si es que existen terceras personas en la vida de sus padres.

De acuerdo con San Román, el niño no tiene por qué saber los problemas que han llevado a la pareja a tomar la decisión de divorciarse o separarse, pero sí necesita que le aseguren que seguirán presentes en su vida y también “que tiene derecho a sentirse triste o enfadado, pero que poco a poco eso pasará”.

Consecuencias

El divorcio puede provocar una baja del rendimiento académico de los hijos, pero también una sobreadaptación, que es cuando el niño se vuelca más en los estudios igual para ser mejor hijo, o como vía escapatoria, para no saber nada de esa conflictividad, aunque lo hagan de forma inconsciente.

El niño también puede sentir miedo o ansiedad, y si hay un alto grado de conflictividad, de agresividad y de tensión, eso le creará inseguridad y le producirá incertidumbre.

“La incertidumbre es muchas veces peor que una mala noticia, porque hay ambigüedad, hay equívocos, no sabe qué se espera de él, no sabe cómo puede influir en la situación para bien o para mal y esto le descoloca”.

La edad del niño, aconseja este psicólogo, no debe pesar en la decisión de separarse, y “no se debe caer en la trampa de seguir unidos porque los niños son muy pequeños y no lo van a poder asumir, o lo hacemos corriendo antes de que sea más tarde y se den cuenta”.

Lo que sí es cierto es que una vez tomada la decisión no es lo mismo hablar con un niño de cinco años que con un adolescente de 15, y hay que adaptar la explicación a cada edad.

San Román incide en el hecho de que el divorcio es una situación por nadie deseada. “Todo el mundo se casa para toda la vida, pero divorciarse es una estrategia para solucionar un problema que hay en la pareja”.

“No es una estrategia inocua, ni fácil, puede ser de guante blanco, pero cuando hay tantas emociones y tanto en juego, pues normalmente lo suyo es que genere malestar, no lo podemos evitar, y va a generar dificultades y retos a todos los niveles a todas las partes implicadas”.

Aconseja San Román que si los implicados en el divorcio no tienen las habilidades necesarias es bueno pedir la ayuda de profesionales “para contener adecuadamente que el conflicto y la agresividad no se disparen y se utilice a los niños como arma arrojadiza”.

Fantasía
En la mente de los niños se puede generar la fantasía de que su padres volverán a unirse. Según el psicólogo, cuanto más pequeño es un niño hay también más tendencia a fantasear y a aferrarse, sobre todo si le falta información, o esta es ambigua.

Divorcio: 
algunos consejos
Cada caso es único, y por eso los especialistas se encargan de conectar al paciente con el profesional que mejor se ajuste a sus necesidades. Algunos de los consejos de los psicólogos de ifeelonline.com para el divorcio son:
Ambos padres deben implicarse en ayudar a su hijo en este periodo, simplificando la dificultad.
Modificar las rutinas que incluyan a los niños lo menos posible.
Mantener a los hijos al margen de las discusiones de pareja y comentarios legales.
Evitar hablar mal del otro, y culparle de las situaciones, en presencia del menor.
Mantener la presencia de ambos progenitores en el día a día del niño.
No utilizar al niño para castigar a la pareja (dificultar el contacto, por ejemplo) o echarle cosas en cara al otro.
Recordar que el hijo no es la persona en la que apoyarse, sino alguien que necesita apoyo.

 

 

 

 

Por Efe y Fátima Escobar

https://www.laprensagrafica.com/

Submit a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *