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Lucía Bravo: Sanadora de corazones

Lucía Bravo: Sanadora de corazones

Todo comenzó en un pasillo, con un comentario que cambiaría su rumbo y lo encaminaría hacia la Tanatología.

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A muy temprana edad, ella deseaba ser doctora, estaba convencida de su vocación: ayudar a las personas. Seguidora fiel de la Madre Teresa de Calcuta, ejemplo claro de lo que ella quería hacer.

Lucía Bravo, de profesión Psicóloga, pero de vocación sanadora de corazones, es una de las Tanatólogas más preparadas y mediáticas de Sonora. A su corta edad ha logrado avanzar y proyectarse en importantes foros y ha destacado por su trabajo editorial al escribir un libro que rompe con las tabúes sobre hablar de la muerte con los niños.

Su voz suave se escucha por el auricular, mientras nos ponemos de acuerdo para comenzar la entrevista que se convertiría en una amena charla. Ella comienza platicando su primer acercamiento a la Tanatología.

“En la Universidad escuché por un pasillo que se realizaría un curso de Tanatología, yo no sabía lo que era, después de preguntar e inscribirme al curso, al finalizarlo, me gustó tanto que le pedí a la maestra que lo impartía si la podía asistir para aprender más del tema”, relató.

Inmediatamente después de terminar la universidad, Lucía estaba convencida que la Tanatología era a lo que se quería dedicar toda su vida. Su espíritu inquieto la lleva a Islas Canarias en Tenerife, España.

“En diciembre me gradúe de la universidad y en enero ya estaba en Tenerife para comenzar con la maestría” … Lucía fue la primera en Sonora en graduarse de la maestría en Cuidados al Final de la Vida y Tanatología.

De esta forma fue como se dio cuenta que ayudaba también… “Me percaté que colaboraba a sanar una herida del corazón y a tomar nuevamente el gusto por la vida. Una persona que vive un duelo, muchas veces se aísla de la vida, pierde el sentido y los objetivos. A lo largo de mi carrera he descubierto que cuando realizamos una tarea de duelo sano, logramos sanar muchos corazones, regresando a las personas a la vida de una manera alegre. Siempre he sentido que esa es mi vocación”, aseguró.

El servicio hacía las personas relució en ella alrededor de los 6 años de edad, le decía a su papá que deseaba ser como la Madre Teresa de Calcuta… “Le decía a mi papá ella es mi máximo en la vida, yo quiero ser como ella y servir a la gente… Él me decía que no había sueño que no pudiera hacer realidad”, recordó.

“Siempre me dijo que no me fuera a otro país, puedes colaborar en tu mismo entorno. Ahí fue cuando descubrí que era mi misión de vida y conforme fui creciendo me di cuenta hacía donde debía ir”, recordó.

La misión en Tenerife

Lucía partió hacia la aventura mucho antes de que la maestría comenzara, su único interés era documentarse acerca de lo que tanto le apasionaba: la Tanatología.

“Me metí de voluntaria a un asilo, fui a jornadas… le pedí a mi Director si podía asistir a sus clases, antes de entrar a mi especialidad; me iba todos los días a su oficina a leer sus libros. Me apasionó aún más el tema, tanto que mandaba cajas de libros en barco para Hermosillo. Era la única forma de obtener material”, aludió.

A pesar de su corta edad, Lucía siempre estuvo involucrada en eventos y temas relacionados con su profesión y aunque ahora es una ventaja, al principio de su carrera, esto no le resultaba tan favorable.

“Siempre he sido la más pequeña en todos los eventos a los que he asistido. Tiene 7 años que terminé mi especialidad y todos mis compañeros eran doctores, gente más grande que yo. Al principio llegaban las personas y no creían que fuera yo la doctora, comenzaban hablándome de tu y terminaban hablándome de usted porque se daban cuenta que la apariencia era relativa”, confesó.

A su regreso de Islas Canarias, Lucía escribió el libro… ¿Cómo hablar de la muerte con los niños?, ingresó al Hospital Chávez, lo cual le resultó un poco complicado ya que su juventud, le restaba credibilidad. Sin embargo, cada uno de estos obstáculos fueron superados.

Lucía asegura que la educación sobre cómo superar el duelo por muerte es importante … “Si empezamos desde cero a trabajar con los más pequeños, a verlo no con miedo sino como parte de la realidad, tomándolo como parte de la vida y no como un castigo como muchas personas lo ven, lograremos un cambio”, declaró.

Innovación millenial

Pertenecer a una generación en las que la inmediatez forma parte de la vida diaria, le ha permitido a Lucía expandir sus conocimientos y llegar a más personas a través de distintas herramientas tecnológicas. Las redes sociales es uno de los mejores ejemplos.

La consulta en línea ha sido un éxito por su fácil acceso y contrario a lo que se pudiera pensar sobre este nuevo método, asegura que… “Aún no me enfrento a esa falta de calidez en la consulta, porque las personas que llegan a mi vida como pacientes, tienen la misma importancia para mí, me siento comprometida en hacer mi mejor esfuerzo, en hacer las cosas con total calidad. No es porque mi profesión me lo diga sino porque mi corazón me lo dicta”, recalcó.

Lucía asegura que todas las personas que llegan a su vida deben salir diferentes, con el corazón distinto, es su compromiso personal… “Igual sucede con los pacientes que veo en persona. Siempre estoy pendiente y ellos saben que me pueden llamar o escribir en cualquier momento que lo requieran”, aseguró.

“Ha sido muy efectiva, las personas se entregan y se abren totalmente. Cuando una persona llega a terapia llega con muchas ganas de ya no vivir triste de encontrar alguna razón para sanar su corazón. Hasta el momento, ninguna sesión en línea ha resultado improductiva”, señaló.

Consciente de que no todos necesitan lo mismo, Lucía trata de ponerse en el lugar de quien acude con ella y detectar lo que necesita… “Siempre trato de encontrar la razón por la cual llegó a mí. A veces puede ser soledad, otras miedo, necesidad de asesoría, protección o seguridad”, confesó.

Asegura que su objetivo, no es aconsejarlos para que no estén tristes o para que no sientan, siempre les deja claro que la terapia no sirve para convertirlos en robots y no sentir; si no a dejar de juzgar y etiquetar los sentimientos.

“Siempre les digo que no etiqueten todo lo que les pase, que piensen mejor en lo que eso les está dejando, cuál es la función de todo y cómo lo están viviendo. Es un proceso muy personal, no hay fórmulas para resolverlo, siempre dejo que ellos guíen la sesión”, apuntó.

Si algo caracteriza a Lucía Bravo es la exigencia con la que trabaja con sus pacientes… “Me gusta que realmente se comprometan a salir adelante en la vida, porque yo pongo todo de mi parte, entonces siempre espero que pongan todo para vivir”, relató.

Incansable en lo que a su pasión respecta, siempre está ideando nuevas formas para compartir sus conocimientos con más personas.

Hace 3 años organizó un evento de grandes proporciones, donde a través de 3 días de actividades, estudiantes, profesionales y público en general, se reunieron para hablar y conocer sobre Tanatología.

“Siempre estoy buscando herramientas para llegar a la persona que lo está necesitando”, confesó.

Fundación Amar-T

Caso contrario a su pasión el haber fundado esta Asociación, refiere al hecho no de sanar un corazón, sino de prevenir una herida.

“Nos enfocamos en trabajar en la autoestima de las mujeres desde los inicios, no necesariamente se tiene que llegar por algún tema de violencia o mal trato sino para fortalecer a tu persona”, explicó.

La balanza

Lucía no es sólo profesionista, sino esposa, hija, hermana y amiga… todos estos roles la han llevado a equilibrar y organizar su vida profesional y personal.

“Mi compañero de vida, es muy paciente y me apoya en mi pasión. Si yo pudiera estar trabajando todo el tiempo, estaría feliz. La vida me lo puso porque es él a quien necesito. Nos disfrutamos mucho. Punto y aparte de mi trabajo, lo más importante es él, al igual que mis papás”, confesó.

El tiempo de calidad es clave para lograr mantener la balanza equilibrada… “Trato de dedicarles tiempo a cada uno de ellos al igual que a mis amigas. Todo siempre lo tengo agendado, porque es la única manera en la que me funcionan las cosas. Cuando los veo, los disfruto”, aseguró.

Sin embargo, Lucía está consciente que el primer paso es estar bien con uno mismo, mantener siempre una conexión con el yo interno para lograr sobresalir en cualquier ámbito.

“Siempre hay algo que aprender, siempre hay algo qué hacer. Conéctate contigo misma. Y cuestiónate constantemente y pregúntate qué tan feliz eres. Busca tu tranquilidad interior. Si estás conectada contigo misma, siempre sabrás hacia dónde vas caminando. Escoge tus principios y tu manera de caminar en la vida. Sé una persona única, porque eso te hace interesante. Rompe barreras porque eso te hace ir más allá, ten fe en ti y no habrá nada que no puedas realizar”, destacó.

Lucía finalmente se confiesa y dice… “Cierra los ojos y dale, haciendo las cosas siempre con el corazón, desde la honestidad porque sólo de esta forma es muy difícil que te equivoques. Siempre lo vas a lograr, si lo intentas”, concluyó.

  • Trillas publicó su primer libro en 2016 que es un manual para niños.
  • Cuando salió a la venta se agotó a la semana.
  • En el mes de septiembre del 2016, realizó un Simposio, con colegas el cual tuvo buena respuesta.
  • Fundación Amar-T: El fin son las mujeres, no sólo lo psicológico sino temas de salud.
  • Próximo proyecto editorial está basado en testimoniales de sus pacientes que demuestran que todo es posible.

“Gracias a que desde el principio ejercí mi vocación con el corazón, eso me ha ayudado”

@Luciabravor  
http://luciabravo.com.mx/sitio/
Entrevista: Libertad Serés
cseres22@gmail.com
Fotografía: Viviana Salazar Lomelí
sisterin@yahoo.com

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