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PEATONALIZACIÓN EN LOS CENTROS HISTÓRICOS

PEATONALIZACIÓN EN LOS CENTROS HISTÓRICOS

“Una ciudad sin áreas peatonales representativas parece ahora desesperadamente anticuada” Rolf Monheim

La primera idea que viene a la mente cuando se habla de accesibilidad y fácil movilidad en los Centros Históricos es la de peatonalización. Esta idea tan común en las ciudades europeas se ha convertido en un proyecto normalizado, lo cual facilita su estancia a los visitantes, sobre todo extranjeros.

Se define peatonalización como aquellos espacios exclusivos para transeúntes, creados a partir de vías anteriormente destinadas a vehículos, en donde las densidades de flujo peatonal y vehicular son incompatibles en un espacio urbano.

La peatonalización se aplica para resolver problemas entre peatones y vehículos, así como para obtener un nuevo modelo de accesibilidad y movilidad para el conjunto urbano. Para los centros históricos, ésta configura un espacio propicio para el comercio, teniendo la capacidad de competir con grandes superficies comerciales periféricas, y en otras ocasiones, resuelve problemas ambientales tales como contaminación y ruido, o de seguridad mediante la disminución de accidentes.

La idea conceptual de la peatonalización es devolver la ciudad a la comunidad; y en el caso de los centros tradicionales, es la conservación del patrimonio construido de las ciudades, presencia de la memoria colectiva, monumentalidad y las sensaciones que transmite.

Políticas ocultas en peatonalizaciones y alternativas

Gran parte de los efectos negativos de las peatonalizaciones no es a consecuencia de las mismas, sino que están encaminadas a políticas mayores  relativas al uso del suelo y edificaciones, del patrimonio edificado o de vivienda.

No es posible afrontar la renovación de un casco histórico si no se tienen en cuenta los cambios sufridos en el sistema urbano contemporáneo, de mayor a menor importancia; es importante también investigar y comprender la configuración de las tipologías, equipamiento, tamaño y dotación de la vivienda, vegetación, movilidad, accesibilidad, etc. y emplear estrategias vinculadas a la revisión del uso generalizado del automóvil, amortiguando no solamente su número, sino también su velocidad.

Para la habitabilidad y sostenibilidad se requiere desistir del automóvil y promocionar medios alternativos como elementos peatonales como andadores, movilidad para ciclistas y uso de transporte colectivo.

‘Una transformación que atienda tanto al centro como a la ciudad nueva, pues el conjunto histórico no vive sin la ciudad nueva y viceversa; para recuperar la ciudad histórica es imprescindible, entre otras mil cosas, recuperar la ciudad nueva  y sus vínculos físicos, funcionales y culturales con la antigua.’(Sanz A. 1998).

Por: Arq. Ana Elva Ibelles Elías
ana.ibelles@gmail.com

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