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La “Mujer Maravilla”, un fenómeno de la mujer moderna

La “Mujer Maravilla”, un fenómeno de la mujer moderna

La mujer de hoy, en términos generales, se caracteriza por querer tenerlo todo: Un buen esposo, unos hijos hermosos e inteligentes, una linda familia, una posición alta en su trabajo, verse como modelo, una vida social, etcétera, etcétera, etcétera. mujer maravillaSe caracteriza además por querer hacerlo todo, dándose entonces a la tarea de realizar más cosas de las razonables.

Esto en parte porque tiene la idea de que ella es la única capaz de hacer las cosas bien hechas. De acuerdo a los expertos, esta forma idealista de ver la vida, tenerlo y hacerlo todo, es producto de una lucha interna por alcanzar la perfección.

Hace tan sólo unas décadas, la vida de la mujer era más simple y sencilla en cuanto a su diario vivir. Hoy en día, la mujer tiene un sinfín de actividades que realizar en un día que tiene tan sólo 24 horas. Además de los quehaceres domésticos y de su trabajo, la mujer actual tiene altas expectativas en cuanto a su relación en pareja, su rol como madre, su desarrollo profesional, su papel de hija/hermana/amiga, su rutina regular de ejercicios y sus hobbies. Aunado a esto, quiere cocinar como Martha Stewart, tener un rostro impecable (y sin arrugas) y tener el cuerpo de Gisele Bündchen, tener una casa parecida a las que aparecen en la revista “Architectural Digest”, tener el clóset lleno de la ropa de moda y el estilo de vida social de una mujer cosmopolita.

La idea de que tiene que ser perfecta y que debe tenerlo todo, la hace llevar una gran carga encima debido a las altas expectativas que ella misma se impone y hasta cierto punto, la sociedad le impone también. Es decir, debe ser una “Mujer Maravilla” si lo que busca es ser exitosa y feliz en su vida.

Una de las causas de esto es que la vida moderna ofrece muchas opciones, algo que nuestras madres ni abuelas tuvieron. La meta de ser la “Mujer Maravilla” es una aflicción de la vida moderna, la cual está ejerciendo mucha presión en la vida de muchas mujeres, a tal grado de llevarlas a sentirse frustradas, insatisfechas, infelices e incluso deprimidas. Al tener tantas opciones disponibles, la mujer quiere hacerlo todo y demostrar que es la mejor de su círculo de amigas y de las mujeres a su alrededor.

La situación anterior no ocurre con los hombres. Ellos no tienen que ser el “Hombre Maravilla”, basta con que cumplan con su papel de proveedores y que ayuden un poco con las tareas del hogar y de los niños. En el caso de los hombres, qué tan lejos llegan en la jerarquía de las empresas en donde trabajan es la medida en la que suelen ser mayormente juzgados a nivel de la sociedad.

El complejo de ser la “Mujer Maravilla”

Regresando a la “Mujer Maravilla”, hay quienes se refieren a esto como el “Síndrome de la Mujer Maravilla”. Sin embargo, no es un término aprobado por la Asociación Americana de Psicología, ya que no se trata tanto de un problema psicológico, sino más bien de un fenómeno sociológico.

En lugar de un síndrome, puede decirse que es un complejo de la mujer. Para ello, es importante recordar la definición de esta palabra, por la Real Academia Española: conjunto de ideas, emociones y tendencias generalmente reprimidas y asociadas a experiencias del sujeto, que perturban su comportamiento. Ser la “Mujer Maravilla” sería entonces un complejo que la misma mujer ha adoptado por las múltiples exigencias de su entorno y las altas expectativas que la vida moderna le impone. Esto la ha llevado a comportarse como la mujer que todo lo puede, con tal de demostrar que es excepcional en todo lo que hace y que puede hacerlo todo de forma excepcional.

En su libro “Wonder Women: Sex, Power and the Quest for Perfection”, Debora Spar, quien además es presidenta de la Universidad de Barnard, universidad de Artes Liberales para mujeres ubicada en Nueva York, indica que a la mujer, desde que es joven, se le educa diciéndole que puede ser lo que ella quiera ser (ingeniera, astronauta, abogado, etc.), pero al mismo tiempo debe verse como una modelo y tener una familia perfecta. Si no logra esto, entonces ha fracasado. Esto viene siendo una mezcla de lo que se esperaba de la mujer antes del movimiento feminista de la década de 1960 y después de éste.

Para Spar, la mujer está atascada en una búsqueda por la perfección. “La frustración que las mujeres sienten tiene que ver con su yo interno. Las mujeres nos ponemos muchas expectativas, lo que al final del día nos hace sentir miserables”, comentó hace unos meses en una conferencia ofrecida para dar a conocer su libro. En consecuencia, la mujer llega a sentir que su desempeño en los distintos ámbitos de su vida está por debajo del esperado, de nuevo llevándola a sentimientos de frustración y de insatisfacción.

A diferencia del hombre, quien por su propia naturaleza puede enfocarse en una sola cosa a la vez, la mujer es capaz de hacer varias cosas al mismo tiempo. Aprovechando esta gran cualidad, la mujer puede llegar a hacer maravillas en su diario vivir pero con los pies puestos sobre la Tierra. En su libro, Spar recomienda a las mujeres que abandonen la idea de la perfección y de tenerlo todo. Para ello, resalta la ventaja de que la vida involucra opciones y compensaciones, por lo que al sacrificar algo en la vida, esto se compensa con satisfacciones en otros ámbitos. También indica que para reducir este fenómeno de la “Mujer Maravilla”, es indispensable el involucramiento del hombre, sobre todo debido a que los hombres sostienen 85% de las posiciones de poder (en Estados Unidos).

Trabajo y maternidad para la “Mujer Maravilla”

En su participación en el debate organizado por “Intelligence Squared: The World of Debate”, cuyo tema fue ‘The Hand that Rocks the Cradle Cannot Rock the Boardroom’, realizado en Hong Kong el pasado mes de marzo, Debora Spar comentó que a las mujeres jóvenes se les han impuesto expectativas muy altas y que cuando no tienen el trabajo perfecto o la vida perfecta, entonces sienten que han fracasado. Para ello, recomienda que a las jóvenes se les debe alentar a mantenerse en la búsqueda del éxito, pero de forma realista.

Este interesante debate, en el que participaron 4 mujeres muy inteligentes y trabajadoras, propuso la siguiente moción: “La mano que mece la cuna NO puede estremecer el salón del consejo directivo”. Debora Spar estaba a favor de esta moción, junto con Allison Pearson, autora y periodista de origen británico. Las otras dos mujeres, ambas con el puesto de CEO, estaban en contra de la moción. Spar debatió que, al final del día, éste simplemente no tiene las horas suficientes como para que la mujer sea capaz de hacer ambas cosas con éxito. Por su lado, Pearson comentó que se nos ha permitido realizar los trabajos de nuestros padres y de nuestros abuelos, pero al mismo tiempo retuvimos las responsabilidades de nuestras madres. Esto es algo que, de nuevo, ha fomentado el deseo de muchas mujeres por ser la “Mujer Maravilla”. (Para ver el debate, ingrese a: www.intelligencesquared.org).

En el debate, Pearson hace alusión a su famosa novela, “I Don’t Know How She Does it*”, de la cual se han vendido millones de copias. Para escribirla, platicó con cientos de madres altamente exitosas en su trabajo, quienes indicaron hacer malabarismos para realizar sus tareas de sus hogares y de sus trabajos. De forma privada, le confesaron que sienten que fracasan en el cumplimiento de sus tareas debido a sus los altos estándares y exigencias que ellas mismas se imponen. Además de esto, muchas le indicaron ser descuidadas en cuanto al cuidado de su propia salud, no así la salud de su familia.

* La película con este mismo nombre está basada en la novela de Allison Pearson, realizada en 2011 y protagonizada por Sarah Jessica Parker y Pierce Brosnan.

Hacer maravillas sin ser la “Mujer Maravilla”

Tener una agenda saturada de tareas y actividades tiene el alto potencial de fracasar en el intento. Existe un límite en cuanto a lo que puede hacerse en un día y en una semana. Las mujeres deben detenerse por un momento y definir límites en cuanto a lo que quieren lograr en sus vidas. Los hombres, por su lado, tal y como sugiere Debora Spar, deben involucrarse más en el cuidado y atención de los hijos, de tal forma de permitir posiciones más igualitarias entre ambos sexos.

Para ser la “Mujer Maravilla” sería necesario que el día tuviera más horas. Pero esto sería sólo un cambio de forma. Para eliminar el paradigma de ser la mujer que todo lo puede y todo lo tiene, es indispensable hacer un cambio de fondo. Esto requiere que la mujer interiorice que debe vivir bajo estándares y expectativas realistas. Ser racional le permitirá llevar su vida de forma natural y ser capaz de hacer maravillas sin ser la “Mujer Maravilla”.

Por: Irene Buonafina, Salubrista Pública

Vida Saludable

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